-Historias Dark Hunter- Capitulo 17 Por Artemisa

jueves, junio 16, 2011

Mas o menos una media hora despues de llegar yo al Santuario enpezaron a venir los demás hunters, estubimos hablando y recordando viejos tiempos los que nos conociamos y presentandonos los que nunca habiamos coincidido en persona, claro que gracias al foro era como si nos conocieramos todos de toda la vida.

Entre el ajetreo de ir y venir vi a Fletcher, pese a estar destinadas tan cerca no soliamos saber mucho de ella fuera del foro.
-Hombre Flech!!! cuanto tiempo.
-Ya te digo, mira si ha pasado tiempo que hasta te has puesto vieja y todo.
-Los cojones vieja!!! yo estoy divina como siempre-Seguimos con el cachondeo y poco a poco nos fuimos sentando en las mesas mientras tomabamos algo y escuchabamos música, me senté al lado de Mel y le vi la cara de mosqueo que tenia, la estaban jodiendo demasiado con el cachodeo de la toalla, esta noche le habría la cabeza a alguien con un vaso, lo veia venir.

Una hora después empieza a sonar "Sweet Home Alabama", para que cojones pondrán los osos la canción si no hay daimos en el local, estos tios estan mal.
Y esa era mi distracción personal, pensar en si están o no cuerdos los osos para no prestar atención al que entraba por la puerta, escuché su discurso igual que los demas, intentando aparentar distracción y aburrimiento y con ganas locas de pillar la moto y salir pitando de alli.

En cuanto terminó de hablar cada uno se fué para un lado, unos de caza, otros a tomar algo, hablaban, se despedian... y yo aproveché para ponerme la chupa de cuero y salir por la puerta.
-Ya te vas?-escucho que alguien me dice desde el aparcamiento, me di cuenta de quien era en cuanto lo escuché, Talon estaba aparcando la moto al lado de la mia
-Ahora llegas?-Talon se echó a reir.
-No creo que "T-Rex" note mucho mi ausencia, ya me tiene mas que visto.
-Eso es verdad, además eres dificil mirar, escandilas demasiado con ese pelo rubio- hice un gesto de taparme los ojos como cegada por la luz.
-Que mala leche tienes y yo que venia a invitarte a un café.
-Pero como que dificil de ver ¿he dicho yo eso? eres el celta mas guapo, atractivo y "tio bueno en general" que he visto nunca.
-Vale te has ganado un café de achicoria
-En café du monde por favor, cuanto echo de menos ese café-Nos dimos un abrazó y arrancamos las motos en dirección a la cafetería. Tomamos un par de cafés y nos fuimos a patrullar ya que hacia rato que nos estabamos devilitando por la cercanía. Dejé la moto aparcada en la puerta del café y di una vuelta andando por Nueva Orleans, habian pasado casi cuarenta años desde la ultima vez que estube aquí, me dirigia a visitar la catedral de San Louis cuando noté el cosquilleo por la espalda que me decía que habia daimons cerca.

-Mira lo que tenemos aquí, ¿vienes a rezar bonita?
-No, pero tu si que deberias empezar a hacerlo- Activé la espada retractil que llevaba escondida en la manda de la chaqueta mientras me dirigia a por el, su cara era todo un poema al darse cuenta de que era una Dark Hunter. Me eché a reir mientras lo apuñalaba en el pecho y lo veia hacer ¡puf! en una nube de polvo brillante, pero mi alegría no duró mucho, detras de mi ví un destello cegador, una madriguera se había abierto y de ella salieron cinco daimons mas.

Saqué la beretta de 9mm que tenia en el bolsillo de la chaqueta y empecé a dispararles para atrasar su ataque, le di a dos en el pecho y los fulminé, de los tres que quedaban uno de ellos parecía ser el lider del grupo, se le veia demasiado decidido a acabar con mi vida. Bien, eso es lo que necesitaba, alguien que bailara al son de mi musica.
Nos enzarzamos en una pelea mientras los otros dos intentaban aplacarme por detras dando golpes a traición, poco a poco fuí acabando con ellos y cuando todo acabó me sentía echa polvo, me fuí al atico que le pedí a Nick que me alquilara en Royal Street muy cerca de la tienda de muñecas de Lizza, solo tenia ganas de darme una ducha y descansar un rato.

En cuanto entré en la casa me sorprendió verla tan bien arreglada y para mas asombro tan amueblada a mi gusto, pasé de largo por el salón y fuí directa a la habitación donde habia una preciosa cama de hierro forjado negro con sabanas de seda negras y a la izquierda habia un enorme baño con todo lo que necesitaba, saqué un pequeño "pen drive" con la discografía de muse que siempre me acompañaba y lo puse en el carisimo equipo de musica que habia en una esquina de la habitación, me desnudé y entré en la ducha dejando que las notas de la guitarra de Matt Bellamy y el agua caliente me relajara un rato.

Después de no se cuanto tiempo que pasé en la ducha me envolví en una pequeña toalla color lavanda y sali del baño.
Me podía haber esperado cualquier cosa al salir del baño, un daimon, un ladron, Santa Claus... pero no lo que tenia ante mis ojos.
Aquerón estaba de pié muy quieto, observandome como un depredador al acecho, mi mente no reaccionaba, me habia bloqueado, solo atinaba a ver el rostro de la perfección de ese hombre mientras de fondo se escuchaba la letras de mi canción favorita "Starlight"

Muy lejos,
el barco me esta llevando muy lejos.
Lejos de las memorias,
De la gente a la qe le importa si estoy vivo o muerto.

Luz de estrellas,
estaré persiguiendo la luz de las estrellas
hasta el final de mi vida.
No sé si eso ya no vale.

Tenerte en mis brazos,
yo solo quiero tenerte
en mis brazos.

Mi vida,
tú electrizas mi vida.
Vamos a conspirar para encender,
todas las almas que van a morir solo para sentirse vivas.

Pero yo nunca te dejaré ir,
si me prometes que no te vas a apagar lentamente.
Nunca te apagues lentamente.

En el Santuario lo habia visto tan tranquilo que no me esperaba verlo aquí, muchas veces pienso en estos momentos, por una parte los deseaba con locula y por otra los odiaba porque sabia que si sucedian era solo por una razón... Aqueón estaba cambiando, tenía hambre, su verdadera naturaleza salía a la superficie para dejar paso a un Aquerón muy diferente al que era normalmente era, todo su autocontrol desaparecía y se volvia en un ser amoral, salvaje y hasta egoista.
Pocos sabian de su verdadero estatus de dios y lo que realmente era solo el lo sabía, después de tantos siglos sabía que este cambio se obraba en el cuando necesitaba alimentarse y que tenia un vinculo con Artemisa, solo esa zo-rra podia hacer que volviara a ser el ser calmado que todos conocian.

Plantada delante de el con solo la pequeña toalla agarrada fuerte contra el pecho y el pelo mojado pegado al cuerpo me sentia insignificante y a la vez el ser mas importante del planeta pero esto tenía que acabar, no podia seguir esperando con ansia estos encuentros cuando sé perfectamente que de no encontrarse en esta situación no lo tendria ante mi.

-¿Que quieres Aquerón?
-Sabes muy bien lo que quiero- En cuanto las palabras empezaron a salir de sus labios un escalofrío me recorrió la espalda, sentía algo raro en Ash, estaba mas fuera de si que otras veces, no conocia su verdadera naturaleza hasta tal punto pero empezaba a abrumarme demasiado el aura de poder que desprendía.
-Y tu sabes muy bien que no soy yo lo que necesitas- No claro que no, lo que el necesitaba para saciar su hambre era la sangre de Artemisa.
-No eres lo que necesito pero si lo que quiero ahora mismo- antes de que acabara de terminar la frase mi toalla y su ropa desaparecieron, mi salud mental estaba en grave peligro ante la imponencia del cuerpo de este hombre, un cuerpo creado para la satisfacción femenina, glorioso en toda su perfección se acercó a mi poco a poco y fué entonces cuando ví algo que me hizo encojerme de miedo y al mismo tiempo excitarme hasta rayar la locura. Sus turbulentos ojos plateados se estaban volviendo rojos, sus iris seguian girando pero ya no parecian mercurio, si no un fuego que me abrasaba mientras seguia con la mirada fija en mi cuerpo desnudo.

Me empujó con fuerza contra la pared y fué entonces cuando me di cuaenta que ni con todo el autocontrol del mundo seria capaz en la vida de resistirme a el, con una mano me levantó del suelo para ponerme a la altura de sus mas de dos metros, le rodee la cintura con las piernas mientras ardia por la excitación de lo que estaba a punto de suceder, no hablabamos, no hacía falta, lo que sentiamos era solo una necesidad insaciable y Justo cuando estube a punto de suplicarle que queria tenerlo dentro su piel tan perfecta comenzó a volverse marmolea y veteada de azul, unos enormel caninoa aparecieron en su boca y sin explicación alguna nunca me habia sentido tan aterrada y excitada al mismo tiempo. Solo atiné a articular unas pocas palabras.
-¿Qué eres Aquerón?-Ash soltó una risotada
-La muerte y la desgracia- y con esas pabras me clavó los dientes en al cuello al mismo tiempo que se hundía en mi interior con una profunda embestida. El orgasmo que sentí al momento fué cegador, me dejo al borde del desmayo, el aire a nuestro alrededor crepitaba por el aura de poder que Ash desprendía, siguió undiendose en mi interior una y otra vez haciendome perder la cabeza, no sabía cuantas veces me había corrido, ya no me sentia el cuerpo, solo lo sentía a el, a mi alrededor, dentro mi, la sensación era sublime y cuando desclavo los dientes de cuello echó la cabeza hacia atras soltando un gruñido mas animal que humano mientras se derramaba en mi interior.
Apoyó la frente e la pared mientras yo bajaba poco a poco las temblorosas piernas intentando no caerme.

Me desperté con todo el cuerpo dolorido y al mismo tiempo mas relajado que nunca, sentía mis huesos como si fuesen gelatina, me incorporé sola en la cama para ver a Ash sentado en el sillon que habia enfrente, vestido solo con unos pantalones de cuero desabrochados y descalzo era la imagen de la perfección.
Me miraba fijamente, seguia teniendo el aire de frialdad con que se había presentado en la habitación aunque habia un brillo atormentado en su mirada, su aspecto volvía a ser el mismo, aunque sabia perfectamente que no por mucho tiempo porque el que bebiese mi sangre era algo meramente sexual, no lo saciaba y muy a mi pesar sabía perfectamente a donde y con quien debia irse ahora.

Me miraba como el que mira a un Bufett libre, sabiendo que puede comer todo lo que quiera sin que nadie se lo impida y yo me sentia fatal conmigo misma porque sabía que era verdad, nunca podria decirle que no. Al contrario de lo que el era para mi, era como el chocolate para un diabetico goloso, algo que deseas mas que cualquier cosa pero sabes que se te esta prohibido, algo que puedes tener muy pocas veces y siempre a escondidas.

-Tienes hambre?- Me dijo señalando con la cabeza una enorme tablata de chocolate que había sobre la masita de noche, al ver mi cara de pocos amigos, puso una expresión arrepentida y me dijo:
-Te he dicho muchas veces que tu mente para mi, grita, te oigo aunque no quiera y llevas un buen rato pensando en chocolate.

No podia hablar, tenia miles de emociones recorriendome todo el cuerpo ahora mismo y la mas fuerte era la ira, me sentia enfadada con el, con el mundo, con su estatus de dios, mi condición de Dark Hunter y sobre todo por lo debil que me sentia en este momento. Y por si fuera poco lo vi hacer un gesto casi imperceptible con la cabeza, era como si escuchara el aleteo de una mosca pero no era una mosca lo que estaba escuchando... bueno, si lo era, era una enorme y pelirroja mosca cojonera la que lo llamaba, lo sabia por la expresión de su cara.
-Aquerón vete.
-Artie..
-¡He dicho que te largues!- y nada mas pronunciar la ultima palabra desaparecio de mi vista, agarre el cholate y ahí me quedé, con el pelo enredado, desnuda entre las sabanas de seda negras revueltas, rodeada por su olor y comiendo chocolate.
-Artie, eres patetica-, salté de la cama directa a la ducha decidida a cargarme esa noche a todo el que se me ponga por delante

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