-Historias Dark Hunter- Capitulo 19 Por DangerMel

jueves, junio 23, 2011

Me fugué con Zarek por la ciudad de nueva orleans, en busca de algún Damon que matar. Ambos necesitabamos soltar algo de adrenalina torturando a aquellos malditos monstruos asquerosos que solo me servían para castrarlos.

Estabamos a las puertas del cementerio de Lafayette y la presencia de Daimons nos alertó a los dos.

Lo más extraño de todo era, que con Zarek mis poderes no se debilitaban, siempre había sido así, por eso me sentía tan cómoda con el y me gusta salir con el a cazar, como había hecho antaño. Ambos erámos un equipo que se compenetraba a la perfección.
La enorme puerta de hierro forjado del cementerio, siempre permanecía abierta, como yo había recordado. Era un lugar siempre visitado, a todas horas. Un lugar con un millar de leyendas y el cual había salido en centenares de libros, casi todo de vampiros. Era algo curioso para mí y me hacía mucha gracia.

Nos adentramos en el interior, en busca de los Daimons que notábamos. A ellos les gustaba estar allí y atacar a los humanos que iban a visitar a su familiares.
Detrás de una hilera de lápidas, dos daimons atacando a una mujer mayor que parecía estar visitando a su marido muerto, la mordían y poco apoco le estaban arrebatando el alma.

Mantuve con Zarek una mirada complice y salimos a la acción, posandonos debajo de una farola para que los Daimons tuvieran una mejor vision de los que iban a ser sus asesinos.

-¿Que te parece esto Dangermel?
-Pues no lo sé Zarek, solo sé que a estos rubiales les hace falta una buena lección ¿no crees?- murmuré altiva.- ¿Vosotros que opinais chicos? Ya que habeis terminado con esa pobre anciana, ahora nos toca a nosotros divertirnos juntos ¿verdad?

La cara de los Daimons, era todo un poema. Uno de ellos se mantenía con elegancia y con altivez, mientras al otro se le podía notar la inquietud y el pánico que le provacaba aquella situación. Tenía claro cual iba a ser el mío. El más chulito para mí.

-Zarek, yo me quedo con ese- murmuré señalando al que mantenía la compostura.
-Joder Mel, tu siempre pillando a los más valientes, me voy a aburrir- su mueca de desagrado me hizo soltar una carcajada.
-Parejita, que tal si dejais de hablar y luchais como guerreros que sois- dijo mi víctima.
-Eso está hecho.

Me puse en posición de ataque mirando a aquel Daimon, Zarek iría por su lado y yo por el mío, ya lo había perdido de vista porque su Daimon había salido corriendo de allí por patas, mientras que yo seguía manteniendo la mirada con el otro.

Me adelanté hacía a el agarrandolo del pescuezo y estampandolo contra una lapida, que la pobre quedó hecha añicos y al momento me arrepentí de haber arremetido contra eso. La persona que hubiera allí enterrada no debería ser molestada por culpa de un intento de Daimon.

-Que pasa zorrita, ¿solo tienes eso para mostrarme? Porque dejame decirte, que me estás resultando bastante aburrida.
-Callate Daimon, que esto solo es el principio.

Cuando estaba a punto de sacar mi daga de la cazadora, el Daimon arremetió contra mí, empujandome hacía una lápida.

-Joder, ¿Quieres molestar a todos los muertos?¿o esque ya te estás intentando hacer un hueco entre ellos?
-La única que va a tener un hueco en el cementerio vas a ser tu Hunter.
-Lo dudo, ya estoy muerta- sonreí y me lancé de nuevo contra el.

Ambos danzamos en torno a las lápidas, en una lucha que parecía que jamás tendría un final. Era bastante bueno luchando, nada comparado con los que había con Barcelona, pero claro. En Nueva Orleans estaba la mayor massa de Daimons y parecían tener algo más de entrenamiento, pero tampoco estaba siendo ningún impedimento para mí. Solo se estaba alargando algo más.

Cuando de nuevo lo tube donde quise, que era contra un muro de piedra, me dio tiempo de cojer mi daga y clavarsela en sus asquerosos geniatales haciendolo chillar de una manera ensordecera.

-Uy! ¿Te he hecho pupita en lo huevos?- dije manteniendo allí la daga- Yo no quería, pero ya que estoy...- con un giró de muñeca se la clavé aún más hondo.
-Eres una *****!- gruñó.

¿Pero este tío no tenía un boton de apagado o algo? Solo hacía que llamarme ***** una y otra vez...Vale algo ***** era, pero por dios, era un disco rayado.

-¡Por los dioses Mel! Recuérdame que no te haga enfadar- murmuró Zarek al estropició de sangre que había hecho en los huevos del Daimon.
-Tranquilo Z, los tuyos me gustan para otra cosa- dije burlona y mi próximo movimiento fue sacar la daga del Daimon, para volversela a clavar en su marca y hacer que se desitegrara.- ¡Chaíto!

La lucha había terminado, y yo como siempre estaba llena de sangre de Daimon, me gustaba mucho sentirla en mi piel. Se que podía parecer algo raro y estrabótico, pero era la señal de que había cumplido con una parte de mi trabajo en la tierra y me daba gusto mancharme de la sangre de mis enemigos. Era raro, pero placentero.

Ambos nos dirijimos en silencio hacía las afueras del cementerio, hasta que Zarek habló.

-Veo que tus técnicas de castración de Daimons siguen siendo muy efectivas.
-No me puedo quejar- sonreí- Es divertido, deberías probarlo.
-Me es suficiente con duerlo, soy hombre, no sería nada legar hacerle eso a esos bichos- río.

Me gustaba mucho estar cerca de Zarek. Con migo se comportaba de manera diferente, más cercano, más amable, menos...chulito. Era simplemente un chico duro que estaba con un tren junto con una amiga.

-¿Donde te alojas?- me preguntó.
-Oh mierda!- casi grité.
-¿que pasa?
-Definitivamente, ultimamente no estoy en este mundo...-murmuré- no he hablado con nadie, para que me comprara una casa por aquí cerca- murmuré- así que no tengo casa- reí.
-Toc toc- dijo dando golpecitos en mi cabeza- ¿Hay alguien ahí?- hice una mueca- creo que no...-río- Quedate en mi casa esta noche, o hasta que encuentres algo.
-Perfecto- sonreí.

Fuimos por la calle bourbon street hasta un precioso Ford Mustang GT y Zarek condujo hacia las afueras de la ciudad, donde un terreno llano se extendía hacía un pequeño desvío que llevaba directamente a una casita modesta rodeada por una arboleda de robles.

-Por fin te has dado a la vida de lujo?- pregunté.
-A sido cosa de Ash, sabes que yo estoy acostumbrado a poco o nada.

Normal, después de haber estado tantos siglos en un lugar tan frio como Alaska por culpa de la diosa perra, como para ser tiquismiquis con las casas y los bienes.

Entramos al lugar y me indicó donde estaba el baño para darme una ducha y quitarme toda la sangre de encima.

Entré en el baño y dejé que el agua me recorriera lentamente quitandome toda la suciedad, destensando mis músculos. Llené la enorme bañera y me relajé. Había sido un día bastante cansado y mi herida del estómago ya parecía haberse casi cerrado por completo, aunque aun dolía un poco.
Oí que alguien habría la puerta del baño y ropas caer. La cortina de la bañera se decorrió para dar paso a una imagen que hacía mucho que no veía. Zarek completamente desnudo en todo su esplendor.

Su músculos marcados por ese cuerpo moreno, esos ojos oscuros como los míos, esos brazos, esas piernas...¡Por los dioses! ¡Era un cuerpo hecho para el pecado¡

-He pensado, que así podríamos ahorrar agua- dijo entrando en la bañera.
-No sabía que ahora fueras ecologista- dije burlona, pero en tono sensual.
.-Pues lo soy- sonrió ladinamente.

Estubimos durante un rato relajados sin hablar. Me moví para no clavarme el grifo de la ducha en la espalda y sin querer rocé el miembro de Zarek, que se puso erecto de inmediato y un calor recorrió todo mi cuerpo.

-tu colega parece que tiene ganas de fiesta- sonreí.
-mmm...puede ser- murmuró.

Se acercó lentamente a mí, hasta conseguir que quedara completamente tumbada en la enorme bañera y el encima de mí. Sus labios estaban a escasos centimetros de los míos y no me lo pensé dos veces para acercarme completamente. nos besamos rápido, de una manera salvaje y furiosa, calentando el ambiente hasta un punto elevado de ebullición.

Sus asperas manos dañadas de tanta lucha, recorrieron mi cuerpo suavemente hasta llegar a mi centro. Trazó circulos en mi clítoris, provocando gemidos elevados que salían de mi garganta.

-Por los dioses, ya no recordaba que se sentía con esto- susurré.
-Pues ahora verás lo que es bueno.

un dedo se introdujo en mi interior y comenzó una suave penetración. Alargué mi mano para alcanzar su miembro y masajearselo a su vez. Ambos estabamos enzarzados en una pelea de gemidos que llenaban la estancia. Nuestras lenguas batallaban en nuestras bocas acallando nuestro placer. Pero ambos queríamos más.

Zarek separó mis piernas lentamente y su enorme miembro entró de una seca estocada.

-¡Por los dioses!- gemí mientras movía mis caderas para crear fricción.

Había echado mucho de menos esta sensación. No es que no hubiera hecho nada con ningún otro hombre, pero con Zarek...con Zarek era siempre algo increible. Su miembro encajaba a la perfección en mí, era como si ese fuera su lugar, aunque solo de manera sexual, ya que ambos teníamos muy claros nuestros sentimientos el uno hacia el otro. Siempre había sido así, eramos solo amigos, solo que cuando estabamos juntos, eramos Follaamigos.

El balanceo de sus caderas cada vez se hizo más pronunciado, consiguiendo que un remolino de placer se concentrara en mi bajo vientre, donde mi orgasmo ya comenzaba a tomar forma. Estaba casi a punto. Mis gritos cada vez eran más sonoros. El baño ardía en llamas con nuestra pasión derrochada.

-Eres tan cálida Mel ¡Por los dioses! Había extrañado mucho esto...-susurró con voz ronca.- Me encanta follarte.
-Y.. a ..mí que me...que me.. FOLLES

Los gemidos casi no me dejaban pronunciar palabra. Sus embestidas me dejaban sin aliento. Mi orgasmo estaba demasiado cerca y Zarek lo notó porque aumentó las embestidas hasta que estallé gritando como una poseída.

Alargó mi orgasmo manteniendo la misma intensidad en su movimientos, hasta que el se corrió gimiendo de placer y yaciendo encima de mí con todo su peso.

-Esto hay que repetirlo- murmuré sin aliento.
-Tenemos toda la noche...-sonrió...

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