-Historias Dark Hunter- Capitulo 59 Por Artemisa

miércoles, agosto 03, 2011

Artemisa cada vez se sorprendía mas con cada cosa que le sucedía. Si había algo que nunca se habria imaginado era verse frente a frente con Artemisa y no precisamente para tomar café con la diosa. Estaba dispuesta a arrancarle la cabeza si no llega a ser por la aparición de Aquerón, y esa es otra, a ver que era lo que Ash le contaba.

Después de que Artemisa se esfumara se quedó plantada frente al atlante a la espera de lo que tenía que decirle, no prestaba mucha atención a nada a su alrededor, la poderosa sed que sentía la tenia obnubilada mirando fijamente el cuello de Ash.

-Tienes que venir conmigo Artie, tenemos que hablar.
La voz de Aquerón era suave, calmada, y eso la puso en guardia al punto. Algo que pondria su mundo patas arriba estaba a punto de serle descubierto y presentía que no le hiba a gustar nada.

Asintió con la cabeza y antes de darle tiempo a hablar apareció con Ash a su lado en un lugar que no conocía, era una casita pequeña, de madera, con una decoración sencilla pero muy acojedora, notaba un frio seco entrar por la pequeña abartura bajo la puerta aunque la calefacción en el lugar parecía estar muy alta.

-¿Donde estamos?- Preguntó a Aquerón que andaba hacia una chimenea que habia en el salon, se paró frente a ella y un pequeño fuego empezó a hacer crepitar la madera.
-En Alaska.
No le hizo falta mas para saber que esa era la cabaña de Zarek, no entendía por qué Ash la había traido a ese lugar.
-¿Y por qué estamos aquí?
-Sinceramente no lo se, podriamos haber ido a cualquier otro sitio pero al pensar que tenía que hablarte de tu pasado, un pasado complicado y que te podrá resultar doloroso me he acordado de el.

Aquerón parecía soportar el peso del mundo sobre sus hombros ¿y pensar que habia creido que quería verla muerta?. Era imposible, se desvivía por todos y cada uno de los Dark Hunter. Mientras daba vueltas a muchos de los buenos actos que Ash habia hecho por todos ellos a lo largo de los siglos, olvidó el verdadero motivo por el que estaban alli, hasta que el se dió la vuelta, la miro con esos penetrantes ojos plateados y le dijo:
-No eres lo que crees que eres Artie, estás experimentando unos cambios que sabía que llegarían tarde o temprano aunque quise engañarme pensando que no sucedería.
Con una finjida compostura, Artemisa alzó la barbilla y con un gesto de cabeza le dio a entender que quería que continuara.
-Posees un poder extraño y difil de controlar, incluso yo desconozco lo que eres capaz de hacer. Tienes sed de sangre, una colera incontrolable te consume sin motivo aparente y esta noche has demostrado ser capaz de convertir a un semidiós en un pelele sin contro sobre sus actos.
Todo esto es producto de tu herencia genetica.

Artemisa escuchaba con atención las palabras de Ash. ¿Su herencia genetica? ¿poder?...
-¿De que demonios me estas hablando Aquerón?, soy una Cazadora mas, tu mismo me lo has dejado claro en alguna ocasión- esas ultimas palabras dolian, tanto a ella por saber que ese había sido siempre el empedimento de poder estar juntos, como a el por escucharlas de su boca con tanta rabia.

-No Artie, ni eres una simple cazadora, ni fuiste en su dia una simple humana, eres un Archidemonio- Artemisa no pudo resistirlo y se doblaba de la risa al escuchar la palabra, Aquerón parecía no hacerle tanta gracía como a ella pero se quedó con el semblante serio, esperando a que a ella se le pasara su ataque de buen humor.
-Si estás de coña Ash, te recuerso que se espera algo gordo en Nueva Orleans, no está la cosa para perder el tiempo- Artemisa siguió riendose y entre carcajada y crcajada decía- Un Archidemonio dice... pero Ash ¿de donde has sacado eso? de una de esas pelis de zombis de serie B. "Soy un Archidemonio"- decía Artemisa poniendo voz demoniaca.

Ash sabía que esto sería dificil, pero no esperaba que ella se lo tomara a cachondeo, optó por no seguirle la conversación e ir directo al grano.
-Eres hija de un dios y un demonio, tu naturaleza es la de un ser muy poderoso, temido e incontrolable.
-Artemisa perdió todo ratro de buen humor y el color desapareció de su rostro al escucharlo, Aquerón no mentia, pero esto no podía ser cierto.
-No, me niego a seguir escuchandote, mis padres eran humanos, yo moría a manos de humanos y no supe nada de este mundo hasta que Artemisa se presentó ante mi y me ofreció el trato.
-¿Y que me dices de todo lo que estás sintiendo Artie?
-Será algo pasajero, no soy la primera Hunter a la que le apetece beber sangre, de hecho es algo que se nos prohibe precisamente porque lo sentimos, y lo de la rabia ¿que esparas despues de lo que he pasado a manos de los daimons?

-¿Y lo que le hiciste a Urian? ¿y a Stryker?
Lo recordaba perfectamente, sobre todo lo de Urian, no sabia por que lo hacía pero cuanto mas deseaba someterlo a su voluntad mas poderosa se sentía. Comenzó a andar por la estancia, llebandose las manos al rostro mientras negaba con la cabeza, si todo era cierto por qué se lo habian ocultado durante tanto tiempo y sobre todo ¿quien narices eran sus padres?

Aquerón la siguió, ya no podia leerle la mente pero sus emociones eran tan fuertes que lo atormentaban, la confusión, la rabia... La agarro por los hombro esperando a que lebantara la cabeza y lo mirase, cuando lo hizo vió todos los interrogantes y las preguntas que quería hacerle pero no era capaz de formular.

-Tu padre se llamaba Xantos, un demonio Caronte guardia personal de Apolimia, la diosa atlante de la destrucción que se encuantra encerrada en Kalosis.
-Dices era, ¿está muerto?
-Sí, murió por protejerte cuando naciste, fué asediado y perseguido pero logró ponerte a salvo, para el, el poco tiempo que pasó en tu compañia y el saber que estarias bien le bastó para tener una muerte apacible, creeme lo se, no te atormentes nunca por ello.
-Un demonio Caronte, estoy segura que se volvería a morir si supiera que ahora estoy al sevicio de una diosa griega.- La cara que puso Aquerón y la mirada esquiva al pronuncia esas palabra me hizo esperarme lo peor.
-¿Y mi madre?
-Tu madre es griega y ella fué quien dió la orden de darle caza.
-Es griega, dices "es", osea que mi madre está viva.
-Tu madre es Alecto, una de las Erinias.
-Muy bien, soy hija de una furia griega, unas pu-tas creadas con el solo objetivo de matar.
-No es cierto del todo, ellas aunque vengativas tambien son justas, por eso se encargan de impartir justicia "a su modo" . Tu madre persigue a aquellos que osan traspasar los limites de la buena conducta, hasta conseguir que mueran de locura o que sean incapaces de volver a cometer un crimen.
Por esta razón es por la que temo tanto lo que puedes hacer si no conoces hasta donde puede llegar tu poder, ya has demostrado tener la habilidad de tu madre para controlar la voluntad de otros.

-¿Pero que me estás contando Ash?, esto es totalmente subrrealista, pretendes que ahora, después de estr vagando por la tierra mas de dos mil años, acepte todo esto que me cuentas como si nada, y sobre todo ¿Por que me lo has ocultado?- Artie se ponía histérica con cada palabra que pronunciaba- Me niego a creer lo que me dices.
-Ash la agarró por los hombros y la puso frente a un espejo, las llamas crepitaron mas fuerte haciendo iluminar la estacia y apareció un reflejo que la dejó con la boca abierta, era ella, pero sus ojos se habian vuelto rojos como la sangre y su piel habia adoptado un tono rojizo apenas perceptible, su piel no solo era roja sino que se parecía mucho a la de Auwrón cuando perdía el control, se veia veteada, como hecha de marmol.

-La rabia que estás sintiendo hace que tu naturaleza aflore, y es algo que tendrás que controlar cuando estás en la lucha. Artie- la giró para mirarla a la cara- Nada de lo que te ha sucedido es justo y por supuesto no te lo merecias.
-¿Y tu que papel has jugado en todo esto?

-Tu madre casi muere al darte a luz, Artemisa la asistió en el parto por lo que era una de las pocas que sabía de tu existencia, cuando tu madre quiso matarte por ser hija de un demonio, tu padre me pidió intervenir, el siempre hizo todo lo posible por tu bienestar, no podia llevarte contigo porque una existencia en kalosis es semejante a estar muerto, hice todo lo posible por evitar tu muerte y que estubieses tranquila como una de las korai de la diosa pero tu naturaleza demoniaca era muy poderosa y Artemisa se ponia nerviosa con tu prencia.
Tu padre hizo un trato con Jaden, un ser que posee sus poderes de la fuente primigenia y que hace tratos con demonios, enmascararon tus poderes justo cuando Artemisa te entregó a un matrimonio que oraban a diario en su templo para poder tener un hijo, les pidió que le pusieran su nombre pero Artemisa no es tu nombre verdadero, te llamas Aletehia, la veriante griega de Alecto, que en la era moderna en la que vivimos se podria traducir como Alicia.
Se que todo esto es dificil de asimilar, solo te pido que seas prudente y me dejes ayudarte, y sobre todo, que me perdones por el daño que pueda haberte ocasionado.

El arrepentimieno y tormento de Ash eran evidentes pero no se quedaría alli a escuchar nada mas, no ahora que todo era tan confuso, ya hablaria tranquilamete con el. Ahora solo tenía ganas de luchar, de matar y desahogarse.

-Ahora no me apete seguir con la conversación Ash, el infierno está a puynto de desatarse en la ciudad ¿y quien mejor que un demonio para conbatir?
-Aquerón la miró con una sonrrisa que aunque casi imperceptible consiguió volver loco su autocontrol, de repente estaba sola en una de las calles de Nueva Orleans, se escuchaban ruidos procedentes de un callejon, al llegar al lugar vió a melo luchando con un grupo de daimons, justo lo que necesitaba en ese momento, pelear luchar mano a mano con una compañera, aunque lo que Ash le habia contado no dejaba de darle vueltas en la cabeza, en ese momento, era Artemisa, la Dark Hunter, e iba a patearle el culo a esos rubios!!!

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