-Historias Dark Hunter- Capitulo 61 por melo3m

viernes, agosto 12, 2011

-¡Treinta y dos!- Artemisa atravesó a un daimon arrancando su brazo y en el momento que tocó su mancha en el pecho, se desintegró como purpurina

Melo llevaba su cabello recogido en una coleta alta que dejaba escapar muchos mechones que enmarcaban su cara dándole un aspecto que concordaba entre dulce y agresivo. Respiraba entrecortadamente mientras mantenía su katana alzada a la altura del hombro y su mirada acechante a la espera de daimons. Uno saltó quedando justamente delante de ella y la miró desafiante

-¡Error!-dijo cuando en un acto reflejo movió su arma hasta acabar con el rubio- ¡Empate!-alzó la voz para que Artemisa pudiese oírla

-¿De donde coñ-o salen tantos?-Artemisa seguía peleando con dos daimons mientras Melo se giraba para enfrentar a otros dos

-¡No lo se! Eso solo puede significar que Lau no esta al 100% defendiendo su zona-miró su reloj de muñeca- ¡30 segundos!- con un acertado giro de muñeca eliminó a otros dos daimons mientras se refugiaba bajo una escalera.

Artemisa exterminó a los otros dos y fue junto a su amiga al acecho por si aparecía alguno más. Al parecer, había cesado la aparición de daimons y el cielo comenzaba a clarearse. Melo inspiró profundamente y con un movimiento de su mano la sombra del edificio se extendió hasta tapar completamente su moto. Miró a Artemisa con una sonrisa y ella le respondió ofreciéndole su mano

-Empate-rió- Siento todo lo que te dije, espero que me perdones- Melo estrechó su mano y le devolvió la sonrisa

-Tranquila, a veces nos dejamos llevar por la situación y decimos cosas que no queremos… No te preocupes-le guiñó un ojo.

Una presencia se mostró en el callejón y las dos se relajaron al ver que se trataba de Acheron

-Muy bien, chicas-sonrió- Artie, tienes que venir conmigo

Ella lo miró recelosa, y cambió su semblante a uno seductor mientras relamía sus labios y con un suspiró se giró y abrazó a su amiga

-Que los dioses nos pillen confesados- Melo rió y rodó los ojos mientras apretaba a su amiga

-¡A por el, picha brava!

-Te he oído- Acheron se cruzó de brazos mientras Melo se carcajeaba fuertemente, dejando a Artie dirigirse a el contoneando sus caderas.

Ash tragó saliva mientras cogía a la cazadora de la cintura y ambos se esfumaron del lugar. Melo inspiró profundamente, envainó su katanna y subió en su querida moto, alejándose entre las sombras hasta llegar a su hogar

**

-¡Paolo!- Melo entró a casa y el escudero se presentó velozmente ante ella con los labios curiosamente llenos de carmín y la ropa desaliñada. La cazadora se cruzó de brazos- ¿Interrumpo?

-Si… ¡No!-dijo atropelladamente mientras limpiaba sus labios con la manga de su camiseta- Dime, Mel

-Vuelve a lo que quiera que estuvieses haciendo, Pao-puso una mano en su hombro- Yo me lo monto. Solamente, no quiero ser interrumpida hasta medianoche, ha sido un eclipse muy largo

Paolo sonrió y volvió a su habitación quitándose la camisa por el camino. Melo inspiró profundamente y quitándose las prendas manchadas de sangre de Daimons las dejó en el cesto junto a la ropa para lavadora.

Como su madre la trajo al mundo se dirigió al gran cuarto de baño de su habitación, y se sorprendió al ver la bañera a rebosar de incitante agua caliente, velas por toda la estancia y un agradable olor a incienso mezclado con el aroma de los pétalos de rosa que descansaban en la superficie del agua. No había experimentado algo que se le asemejase tan relajante en cientos de años.

Las sensaciones se acrecentaron cuando sintió los brazos de Kyrian apretándola contra su cuerpo desnudo y sus labios dejando su cálida respiración en su cuello. Inspiró profundamente embriagada por las sensaciones que le provocaba el cazador

-Ha sido un día duro, mi princesa. Me he tomado la libertad de prepararte un baño

Melo se giró entre sus brazos y le miró entre sus pestañas

-Acompáñame, mi adorado general- Kyrian elevó la comisura de sus labios en un gesto socarrón

-¿Dudabas de mi?

Recordaba a la perfección la primera vez que se metió a la bañera con Kyrian, cómo sus acciones habían sido tensas y forzadas, y cuando mas tarde descubrió que se debía a la traición de su mujer, había hecho todo lo posible por borrar esos recuerdos. Se llenaba de satisfacción y todo su ser se estremecía de excitación cada vez que lo recordaba en la bañera mordiéndose los labios en un perturbador gesto de placer o temblando bajo su cuerpo mientras llegaba al orgasmo atado a los postes de su cama con dosel. Y por si fuese poco, había logrado que lo pusiese increíblemente duro

El cazador sostuvo su mano para ayudarla dulcemente a meterse en la bañera y ella lo ayudo a el una vez que estuvo dentro. Se sentó abandonándose al placer, y Melo aprovechó para refugiarse en su regazo. Era imposible ignorar que su miembro estaba completamente erecto, por lo que ella se revolvió juguetonamente tratando de encontrar una postura más cómoda sobre él. Gimió de satisfacción y se hundió mas en el agua, recostándose sobre su pecho mientras el pasaba las manos por sus brazos. Ambos estaban en un cómodo silencio, roto únicamente por sus respiraciones y el golpeteo del agua. Melo se mordía los labios mientras no dejaba de moverse buscando fricción con el cuerpo de Kyrian, que parecía reclamarla como suya en busca de atenciones.

-Al diablo el autocontrol

En un movimiento nada humano, Kyrian se encontraba sobre Melo, que lo observaba con los ojos prendidos en fuego. Mordisqueó sus labios y sin apenas preliminares, se introdujo en su interior. Los músculos de su centro le dieron la bienvenida mientras un susurro ronco se apoderaba de su garganta. Era como estar realmente en casa.

Ella se abrazó a su cuello mientras Kyrian apoyaba toda su fuerza en los bordes de la bañera para poder impulsarse con mayor facilidad. Estaban teniendo sexo duro y salvaje, todo lo contrario a lo que se profesaban el uno al otro con solo mirarse a los ojos, nublados irremediablemente por las sensaciones que despertaban en sus cuerpos.

Melo enterró su cabeza en el cuello de Kyrian e inspiró profundamente. Dulces fresas de nata, como aquellas de golosina que le había comprado Paolo desde que descubrió su adicción a esa chuchería.

-Hazlo-escuchó a Kyrian en su cabeza. Levanto la mirada para encontrarse con unos ojos hambrientos… Hambrientos por ella

No lo dudó, mordió de la yugular de Kyrian y el sabor que despertó en su paladar junto a sus embestidas la hicieron explotar de placer. El gruñó y se lanzó al cuello de Melo para clavar sus incisivos y beber también de su vena, aquel caramelo alimonado que lo volvía completamente loco y que lo hizo llegar gimiendo junto a ella, bebiendo uno del otro.

Y abandonados al placer, ambos cazadores se ligaron.

**

-¿Qué nos ha llevado a esto?-Kyrian descansaba su cabeza sobre el borde de la bañera mientras jugueteaba con los pies de Melo, que lo observaba desde el otro extremo de la misma

-Un impulso-rió ella- No se tu, pero yo no podía resistirlo mas… Tu sangre era tan tentadora

-Dímelo a mi, que tenía un dulce caramelo apretado contra mi cuerpo y se me hacía la boca agua

Ambos se quedaron callados, mirándose, con el agua completamente helada después del tiempo que llevaban en la bañera, pero era algo que lograba aliviar el calor de sus cuerpos. Melo suspiró

-¿Te arrepientes?- se mordió el labio buscando alguna señal en los ojos del cazador

-Es la mejor decisión que he tomado en siglos- se acercó para acariciar la mejilla de ella con el dorso de su mano- te quiero

Las mariposas se desataron en su estomago como un torrente vivo de emociones. No era posible que un ser sin alma pudiese sentir todo aquello y allí estaba ella, que ni si quiera en su vida humana lo había tenido con tal plenitud.

Con una sonrisa radiante se acerco a Kyrian y beso sus labios, con cariño y devoción, y entonces comprendió algo que no había sentido en toda su larga existencia…

-Te amo, Kyrian

-No esperaba menos de ti- se lanzó a por ella, la tomo en brazos y la llevo a la cama, donde ambos hicieron el amor hasta que se quedaron rendidos

**

No habían tenido noticias de Mel el día del eclipse, por lo que decidió actuar por su propia cuenta, yendo a casa de Zarek, ya que seguro el sabría algo del tema. El único que conocía sus planes era su escudero y había prometido guardar celosamente el secreto, así que fue a casa del Dark Hunter.

Encontró a una chica morena cerca de la casa y cuando aguzó la vista se dio cuenta que se trataba de su amiga. Paró la moto y corrió hasta ella

-¿Mel?

-¡Oh dioses! Menos mal que eres tú- Dangermel se tiró a sus brazos llorando desconsolada

-¿Qué te pasa, chiqui? ¿Qué tienes? ¡¿Escapaste de Tegan?!

-Lo conseguí, no se como pero lo hice. Pero Zarek…

Las lágrimas de Dangermel salían desbordadas de sus ojos. Hipando un par de veces, miró a su amiga y con la confianza que siempre las había caracterizado, le contó todo lo que le había sucedido con Zarek, y el intercambio de palabras que ambos habían tenido

-… y lo dejé allí. Es un completo… ¡Idiota!-bufó

-Tranquila, neni… Todo estará bien- Melo volvió a abrazar a Danger pero una risa profunda y aterradora la sobresaltó

-Eso lo veremos- Se abrió un agujero de la nada del que salió un hombre con apariencia demacrada y desaliñada, pero con un aire de altivez que hacia indicar que era algo que el no veía. Dangermel se escondió mas en el abrazo de Melo, mientras comenzaba a temblar- ¡¿Pensabas que podías engañarme, eh zo-rra?!

-Lo siento Melo, no hago mas que cagarla

-Te lo dije bien claro, pu-tita… Les cuentas a tus amiguitos nuestro tema, y yo juego con tus amiguitos

Dangermel se levanto como impulsada por un resorte y le planto cara al hombree

-Ni se te ocurra tocarle un pelo, Tegan

Este le respondió con una sonora bofetada que hizo a la cazadora doblarse de dolor

-Yo no la tocaré, Desiderius lo hará. Y creo que no le será necesario ni tocarla

Melo se encaró hacia el, pero una fuerza desconocida la dejó inmovilizada sin poder hacer mas que observar la escena. Vio a Tegan sonreír con malicia y sintió como su cuerpo se movía en contra de sus pensamientos. Era otra persona la que dirigía sus acciones.

-Con este cuerpo si que voy a disfrutar con Kyrian-la voz de Desiderius sonó en su mente, pero fue la suya propia la que pronuncio esas palabras

Al darse cuenta de la magnitud de los hechos, no pudo más que gritar, un grito de dolor que solo pudo escuchar Dangermel en su mente, pero que Desiderius cubrió con una profunda risa llena de promesas que tomaban la misma dirección…

Kyrian

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