-Historias Dark Hunter- Capitulo 68 por Artemisa

viernes, agosto 12, 2011

La lucha mano a mano con su compañera habia hecho que Artemisa se sintiera un poco mas... ella misma!
Todo lo que Aquerón le habia dicho era desconcertante y no quería creerlo. Pero habia algo que tenia muy prente "La rabia que estás sintiendo hace que tu naturaleza aflore, y es algo que tendrás que controlar cuando estás en la lucha." ahora entendía por que Ash le habia dicho eso, mientras luchaba notaba como sus ojos cambiaban de color para dar paso a lo que sea en lo que se había convertido, o mejor dicho... a lo que siempre había sido.


Artemisa estaba en su atico de Royal Street con Aquerón pegado a su cuerpo, acababan de aparecer alli despues de esfumarse juntos al acabar la pelea. Con la adrenalina al 100% por la lucha, verlo aparecer en esa calle oscura habia hecho que su cuerpo se estremeciera de deseo, ya no podía mas, la confusión por lo que sentía la estaba volviendo loca y tener al atlante tan cerca de su cuerpo no hacia mas que empeorar las cosas.

Aquerón la miraba como pocas veces lo habia hecho, sus iris plateados reflejaban todo el deseo y la lujuria de sus numerosos encuentros pero habia un cambio significativo, ahora no era por causa del hambre, no estaba perdiendo su humanidad y autocontrol. Era una mirada tierna y arrepentida que consiguió desarmarla por completo.
No se atrevía a moverse, ni a decir nada, solo lo miraba intentando adivinar que estaría pasando por la mente del atlante en ese momento, cuando de repente el hizo algo que nunca habria imaginado, le acarició el rostro con una mano y con delicadeza poso sus labios sobre los de ella. La estaba besando y no era un beso deborador, era tierno, movia sus labios pausadamente, sin prisa, como si quisiera saborear en ese momento lo que no habia hecho en siglos.


Se separó de ella con la respiración entrecortada por las intensas sensaciones que experimentaba, estaba arto de esconderse, de intentar alejarla de su lado, la diosa ya sabía lo que había entre ellos y empezaba a mover ficha en su juego sádico, quería acabar con la cazadora por haber estado con el, de nada serviria alejarla y dejar de verla, Artemisa nunca lo dejaría pasar como si nada.
Por eso tenía que explicarle a lo que se enfrentaba, les quedaba mucho por hablar y no podía perder el tiempo.
-Artie tenemos que continuar la conversación que dejamos a medias.
-Ahora no, por favor... Aquimou, bésame- su voz era suplicante y escuchar de sus labios el diminutivo cariñoso de su nombre lo derritió.

Mientras se apoderaba nuevamente de sus labios bajó sus manos lentamente por la espalda de la cazadora, las dejó el su estrecha cintura hasta que escuchó un gemido salir de la garganta de Artie. Se separó de sus labios y vió como la cazadora empezaba a perder el control, sus ojos estaban cambiando, tambien su piel, la giró por la cintura para ponerla de cara al espejo de cuerpo entero que habia en la pared.

-Míranos Artie- Artemisa dió un respingo, no por su reflejo si no por lo que Aquerón hacía, estaba bajando su mano desde su cintura hasta encontrar el centro de su sexo, no sabía en que momento sus ropas habian desaparecido pero notar su erección apretada contra su trasero mientras la acariciaba con la mano la hizo dar un grito de placer, lo que el era capaz de hacer no era normal.

***

Después de perder la nocion del tiempo y la cuenta de los orgasmos que había experimentado, Artemisa observaba como Ash se alejaba de la cama, su Aquerón era exquisito, tenia un cuerpo que haría babear de deseo a cualquier mujer...
-Artie tengo que irme, están sucediendo demasiados desastres a nuestro alrededor.- Hablaba sin darse la vuelta.
-No te estoy reteniendo.- se levantó de la cama para rodearlo por la cintura, empezó a dejar un reguero de besos por su musculosa espalda mientras notaba como aumentaba su deseo al mismo tiempo que su hambre.
-Aquerón se quedó muy quieto, esperando notar la repulsión que normalmente sentia cuando tenia a alguien a su espalda, pero no fué asi, al contrario, una sensación de paz lo inundó al notar el cariño con el que ella lo besaba y en ese momento desidió darle algo que necesitaba mas que el sexo, su sangre.

Se giró y le acarició los labios.
- Hazlo
Artemisa sabía a lo que se referia pero habia una reserva en Ash que no se atravia atraspasar, esa era la forma en la que la diosa lo retenia, por su vinculo sanguineo, y de sobra sabia que era algo que a el le repugnaba. Asombrada por lo que el le estaba ofreciendo comenzó a besarle el cuello mientras acariciaba su abdomen hasta llegar a su miembro, lo recorrió en toda su longitud haciendo que Ash se relajara con cada caricia. No podia aguantar mas, el aroma de su sangre la estaba volviendo loca, asi que aumentó el ritmo de su mano apretandolo suavemente con cada caricia y clavó sus dientes en el cuello del atlante, Aquerón se corrió pronunciando su nombre mientras ella sentía el poder de Ash recorrer cada rincón de su cuerpo.

****

Artemisa recorria las calles de Nueva Orleans sintiendose poderosa y sobre todo... saciada!
Era imposible no sentirse saciada despues de tener sexo con semejante especimen masculino. Solo de pensar en el se notaba mojada y mas aun después de un encuentro como el que habian tenido, habian roto las barreras que siempre los habia separado. Mientras intentaba dejar de sentirse tan excitada, cosa complicada si no tenia una buena ducha fria a mano, algo acabó con su buen humor.

Una mujer pelirroja apareció ante ella con una promesa de muerte pintada en el rostro, sus sentidos se pusieron alerta al punto, no la conocía pero sabía perfectamente lo que era. Una Dolophoni.
-Valla, valla, mira a quien me he encontrado, a la primita bastarda
Por lo que sabia de historia los Dolophoni eran los hijos de las furias, solo podian matar por una orden, de lo contrario serian ejecutados, eso quería decir una cosa, habian puesto precio a su cabeza.
-¿Somos primas? entonces tu madre debe de ser tan pu-ta como la mia
-¿Como te atreves a hablar asi de las Erinias?... Deberiamos haberte matado hace tiempo, es un honor para mi acabar contigo, por cierto soy Alera.
-Para mi solo eres otra zo-rra pelirroja ¿que pasa os multiplicais?

La Dolophoni se lanzó a por la cazadora como alma que lleva el diablo, lastima para la pelirroja, aquí el unico demonio presente calzaba tacones de aguja y tenia en su interior la sangre de un dios atlente.
Con una sonrrisa torcida Artemisa se puso en posición de defensa esperando a su atacante.

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