-Historias Dark Hunter- Capitulo 72 por Briseida

jueves, agosto 25, 2011

Jaden suspiró con alivio, se levantó de la única silla que permanecía en el cuarto donde había metido a Briseida y caminó hasta la figura de la mujer que aún estaba colgada con aquellas esposas especiales.
Chasqueó los dedos y las esposas desaparecieron al instante con lo que el cuerpo inerte de la mujer empezó a desplomarse por su propio peso. Jaden la cogió con suavidad antes de que se le empezaran a doblar las rodillas y escuchó un gemido apenas audible cuando dejo que la cabeza descansara en su pecho.
Caminó con ella hasta la cama y con mucha tranquilidad la dejó en el colchón de sabanas blancas que había en la habitación.

- Lo siento Brisa- le quitó el pelo de la cara mientras le ponía en una posición mas cómoda – Tarde o temprano entenderás, sólo espero que sea mas temprano que tarde – le miró por unos instantes las muñecas, las tenía tan desolladas por el esfuerzo de intentar quitarse las esposas que hilos de sangre le habían bajado por los brazos, sabia que al final el cansancio terminaria por vencer, aunque fuera de modo momentáneo. Llevaba más de una semana tratando de contarle, de que le creyera, hasta que mencionó que no podría vengarse jamás de los demonios que asesinaron a su familia. Negó mientras recordaba lo sucedido.


- De qué estás hablando?- El tono de Briseida se volvió cortante y clavó sus ojos azules en Jaden como si de esa manera pudiese atravesarlo- ¿Qué no puedo? Me sueltas el rollo de que soy medio demonio, y no de uno cualquiera, no, de uno capaz de sepultar a cualquier dios en el abismo más profundo de hacer de lo bueno la peor de tus pesadillas y ¿Me dices que no puedo vengarme?-

- No, no puedes-

- ¿Por qué?-

Jaden se levantó de la silla y comenzó a pasearse por el largo de la habitación. Sentía su mirada siguiéndolo, sentía su enfado en cada poro de la piel. – No puedes por que ellos hicieron un trato conmigo, no los encontraras, y aunque lo hicieras antes tendrías que matarme a mí, están a mi servio y mientras lo estén gozan de mi protección. Como tú, tu padre también esta pagando por tu protección y eso implica que ninguno de los dos pueda vengarse, ni tu padre ni tú.

El estallido no tardó en llegar, gritó de tal manera que la silla terminó estrellada contra la pared trató de soltarse elevándose a pulso para morder las esposas, con eso sólo consiguió hacerse más daño, se dejo caer rechinando los dientes y cuando volvió a mirarlo sus ojos ya no eran azules, era negros, todos negros, y la habitación se estaba volviendo cada vez más oscura, como si las sombras que proyectaban se hicieran mas grandes y quisieran envolver toda la habitación.

- Tengo derecho a vengarme, ¡¡Perdí a mi familia!! ¡¡Perdí mi **** alma!! ¿Y me dices que tú impediste el que pudiera vengarme? -

- Entonces eras menos que una neonata Briseida, ¡¡te habrían despedazado!! ¡¡Tu padre hizo un trato y yo estoy tratando de cumplirlo!! -

- ¡¡Y UNA MIERDA!! Llevo como dos mil años sirviendo a una perra que se te aparece como si fuera el último milagro que vas a ver en tu **** vida como humano, que para colmo me dices que sospechas que tubo que ver algo por que quiere en bandeja la cabeza de una cazadora que le hace la competencia… Me importa una **** mierda, tus tratos, los de mi queridísimo padre o lo que tengas con esa *****.

- ¿Vas a retarme Briseida? - Se paró en seco y la miró, estaba tan llena de ira que ni siquiera comprendía lo que estaba provocando a su alrededor y por eso mismo debía de comprender que no era rival para el, cuanto antes lo comprendiera antes terminaría el dolor para ella.

Briseida quiso gritar que sí, pero en vez de palabras de su boca brotaron unos pequeños tentáculos negros que trataban de salir por su boca para hacerse más grandes mientras trataban de salir. En verdad aquella visión había hecho que cualquiera se cagase encima y echasen a correr como alma que ve al diablo “nunca mejor dicho” pues las sombras amenazaban con comerse la poca luz que ahora quedaba en esa habitación.

- Y dime… - Caminó hasta Briseida y se quedó a tan sólo un pasó de distancia y no apartó la mirada de la cara de la mujer que se había convertido en algo grotesco y feo. - ¿cómo piensas ganarme si ni si quiera sabes controlar tus poderes… Umm?- dejó que uno de los zarcillos se le enredase en un dedo y este se enroscó como si quisiera partirlo en dos.
Jaden levantó esa misma mano hacia el arriba y una luz cegadora apareció en el techo cubriendo toda oscuridad posible en el dormitorio, hasta tal punto que el zarcillo de su dedo termino por desintegrarse y a continuación siguieron todos lo que trataban de salir de la boca de Briseida que querían llegar hasta el. – Cuando te calmes, volveré -
Se aseguró mientras se acercaba a la puerta de no dejar ninguna sombra… dejó tanta luz en aquella habitación que ni siquiera se podía apreciar la sombra de la mujer que permanecía pataleando tratando de hablar mientras escupía trozos de tentáculos de oscuridad. Después de ese día pasó otro, después otro y así hasta llegar a más de una semana en la que podía sentir la cólera que recorría el cuerpo de Briseida, hasta que se desmayo por puro agotamiento.

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Cuando abrió los ojos y parpadeó molesta por la fuerte luz que le daba en la cara, se giro, y fue en ese preciso instante en el que sintió como todo el cuerpo se le puso en tensión.

- **** mierda - ¡¡ Era de día!! De día y bien de día y aún no se había calcinado por alguna extraña razón.

Se levantó tan atropelladamente que tropezó y casi volvió a caer a la arena fina y blanca de aquella playa. Levantó la cabeza para ver que no se equivocaba y que el sol estaba en lo más alto del cielo. Salio corriendo tapando con desesperación la forma del sol con la mano, como si con eso pudiera ocultarlo por completo, pero no llegó a dar tres pasos. Se chocó contra un cuerpo con tanta fuerza que calló de culo y termino con las manos apoyadas en la arena. La sombra del cuerpo le oculto de forma momentánea el sol y levantó la cabeza con ganas de partirle las piernas aquel tipo que se había puesto en el medio de su camino.

- Hola hermosa. ¿Qué haces tú por aquí?- Savitar ladeó la cabeza, se limpió las gotitas de agua que caían por su pelo y frente y sin apenas esfuerzo clavó en la arena la tabla de surf con la que había salido del agua.

- ¡¡Tú!!- Se quedó con la boca abierta, mientras veía moverse aquel hombre con el cuerpo de infarto mojado y un bañador de flores rojas hawaianas -no… no puede ser…¡Es de día! ¿¡Qué puñetas hago yo de día en tu playa!?- vio como Savitar se encogió de hombros y la seguía mirando de forma divertida. – tiene que ser un maldito sueño, sí… eso es lo que es un madito sueño, de esos de los que encima no me puedo despertar-

- Pues disfruta de el entonces, ¿Has visto que sol más espléndido?- y se apartó para que todo los rayos le dieran a la mujer en la cara. Miró hacia arriba e ignorando la exclamación de sorpresa de la mujer al sentir toda la luz de pleno en el rostro.

- Siempre que estado aquí asido por alguna razón, puede que esto… que esto sea un sueño pero no soy tonta Savitar- cogió un puñado de tierra y se pringó la mano con el. – No lo soy –

- Entonces no hace falta que te diga nada ¿verdad? – se acuclilló y terminó por sentarse al lado de la mujer mientras dirigía la mirada al horizonte del mar.

- No me lo puedo creer, ¿Es que nadie se piensa ponerse en mi lugar?. Joder Savitar, ¿Qué pretendéis que me quede sentada como una niña buena?-

- Bueno, no es mala idea- escuchó el gruñido que soltó y antes de que pudiera hablar le dijo - Vengarte no te va reportar nada… bueno sí, sí que te reportara algo, la satisfacción momentánea de que has acabado con ellos y un embrollo muy gordo del que dudo que salgas sanita y con esa cara de ángel que tienes Brisa-

- No tienes ni idea de lo que siento Savitar, siento que toda mi vida asido una mentira, no puedo controlar lo que siento, no puedo controlarlo… y eso… eso me asusta…- Ya esta ya lo había dicho y la sensación era como si se hubiese quitado media tonelada de encima. – sólo veo un bebe desgarrado, desangrado, cuerpos por todos lados, un desorden anormal y esos demonios… y no sabes, no tienes ni la mínima idea de lo que eso despierta dentro de mi.

- ¿Seguro que no lo sé? La miró unos instantes con esos ojos que en ocasiones mostraban una sabiduría ancestral y milenaria y con cuidado apartó uno de los mechones de la mujer para quitarle de la mejilla la arena que se le había quedado pegada. - hay cosas por las que habría no deseado pasar nunca Brisa, sólo trato de que tú no cometas un error -

Briseida se tragó el nudo que tenía en la garganta. Por todos los dioses no pensaba llorar por mucho que aquello fuera un sueño, aunque ganas no le faltaba. Seguía sintiendo esa quemazón de venganza y unas ganas de matar y destrozar cualquier cosa que se le pusiera delante. Para colmo de males tenía un poder que ni si quiera deseaba tener, no lo controlaba y hacia que se volviera completamente anormal. “como si tener colmillos de vampiro, llevar dos mil años viva y tener poderes extrasensoriales fuera muy normal” Hizo un gesto de disgusto y le cogió de la mano para darle un suave beso en los nudillos.
- No sé como controlar nada de esto Savitar, soy medio demonio, algo que todavía no asimilo, no me acuerdo de la mitad de las cosas y… me cuesta admitirlo pero me aterra este poder, casi mato a dos cazadores y te aseguro que no me llegó a importar más que acabar con lo que creía era su sufrimiento, mal interpreto las cosas y Jaden, Jaden no me pone las cosas fáciles, a veces pienso que me provoca a propósito y te aseguro que en ocasiones tengo más ganas de matarlo que otra cosa.

- ¿Le has dicho todo esto a él? - Le apretó la mano en señar de afecto pero enseguida la aparto. – seguro que no, el te ayudará Brisa.

- Pero… yo prefiero que seas tú Savitar, tú eres diferente, contigo no me siento..

- ¿atrapada?-

- Sí, acorralada-

- Yo no puedo ayudarte en esto Brisa, eres mitad demonio, esa es la especialidad de Jaden y es a el a quien le debes pedir que te enseñe, aunque no sea fácil. Si hubieras nacido mitad pantera o lagarta o yo que se- Le sonrío para quitar tensión al asunto- Aunque yo creo que un poco de lagarta sí que tienes.

Briseida le dio un empujón y el cuerpo de Jaden callo de costado en la arena. – Cállate anda. Estas fatal de la cabeza ¿Lo sabías?

- Al menos yo no voy escupiendo trozos de tentáculos por la boca-

Briseida se quedó con la boca abierta y luego apretó los labios con rabía.- será cabrón ¿Te ha contado eso?-

- Deja de imaginártelo sin cabeza anda y vamos a tomar unas olas. Aprovéchate, que dudo vuelvas a ver un sol como este y unas olas de este tamaño. Además con seguridad ya ni e acuerdas de cómo se surfea, por que tu tabla esta criando tela arañas guapa – Le guiñó un ojo y se puso en pie para coger la tabla y correr hacia las olas que rompían en la orilla levantando una espuma virginal y blanca. – Te espero dentro –


Briseida se puso en pie y se quedó mirando al hombre desaparecer mientras se ponía encima de la tabla y avanzaba hacia una ola enorme, en ese momento miró hacia el sol sonrío y corrió a por la tabla de surf que estaba clavada justo al lado de otras tablas junto a una casita preciosa que parecía sacada de una postal de vacaciones

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