Sexto Capitulo de Retribution en Español

martes, agosto 30, 2011

Jess miro a Abigail mientras ella se alejaba de la gravedad de las palabras de Zarek, pero no llego muy lejos, Zarek la agarro para mantenerla con ella en el vestíbulo. Incluso antes de casarse con una diosa, Zarek había tenido una poderes psíquicos impresionantes, hoy en día bastante raros. Le lanzó una mirada incrédula ante la orden de matarla.

-¿Me estas diciendo que Acheron, mi jefe, el Atlante gigante que es para la mayoría un dolor en el culo, me ha dado permiso para matar a una humana?

Zarek se encogió de hombros.

-Entiendo tu confusión, no esta en su carácter, pero como tambien a estado matando Cazadores Oscuros...supongo que pensará que es una cosa por otra o realmente esta teniendo un mal día.
-¿De verdad no estas de broma?

Zarek dejo escapar un gruñido.

-De verdad, ¿Cuantas veces vas a preguntarme lo mismo? Podría estar en la playa con mi mujer, mi hijo y mi hija tirados en la playa mientras se divierten y juegan, ¿pero estoy? No, estoy aquí y no quiero nada más que dejarte con este problema que me deja más fuera de juego que mi mujer yendo por ahí en bikini.

Jess contó hasta diez antes de que Z se relajara, era la cosa sobre Zarek, demasiado rápido de enfadar, aunque él mismo no iba muy alejado. No es que culpara a Zarek, aunque la infancia de Jess había sido mala, parecía un picnic comparada con la de Zarek.

Aun así, esas ordenes eran todo lo contrarío a lo que ellos hacían y no podía hacerse a la idea, Acheron odiaba el dolor de los humanos, ¿porque lo aceptaría ahora? Solo eso ya le decía lo grave que era la situación, se acabó el tiempo para juegos.
Jess le quito la mordaza a Abigail, no era necesario hacérselo pasar peor, esperaba a que gritara y maldijera o por lo menos, que le diese un cabezazo y peleara, pero en cambio, estaba muy tranquila teniendo en cuenta que Zarek acababa de anunciar su muerte.

-No vais a sacrificarme...ante nadie.-dijo entre dientes
Zarek se mofó.
-Tu empezaste esto, cariño, la elección es simple, o mueres sola con honor o todo el mundo muere contigo, aunque no creo que lo aprecien mucho, así que portate como una buena chica y afronta la estupidez que has cometido, es Joe contra el Volcán del tiempo.-cruzó los brazos sobre su pecho.- Aunque al final, no me importa lo que hagas, a excepción de aquí el cowboy y mi familia, odio a la gente con una pasión que hace que tus sentimientos por Jess parezcan los de una colegiala enamorada, buena cosa mi situación actual, soy verdaderamente inmortal. Tu vas a destruirás el mundo y a la humanidad...y yo todavía seré un dios, así que lo que tu decidas no me afectará personalmente, tu serás la que viva con remordimientos, pero de todas formas, estarás muerta. Sea lo que sea, he dado el mensaje, mi trabajo esta hecho y todo lo que necesito es volver con mi mujer, aunque todavía no estoy muy seguro de como deje que me metieran en esto que es peor y da más miedo que los Cazadores Oscuros.-Zarek volvió su atención a Jess.-Llamame si no acepta y te salvaré del Holocausto.

Y desapareció.

-Gracias,Z.-dijo Jess.- Siempre es bueno hablar contigo.

¿Y ahora que debía hacer? En serio...esto era la clase de cosas para las que ni siquiera sus terribles y variadas experiencias lo había preparado. Si, había tratado con brotes de Daimons, un Cazador de Daimon suicida que iba a caminar hacía el sol en Alaska, pero Daimons que podían convertir con un mordisco y una profecía de muerte era algo nuevo para él.

No estaba seguro de que hacer con todo esto.

Los ojos de Abigail estaban llenos de pánico y sospecha. No parecía feliz y no la culpaba, él odiaría que le dijeran que debía sacrificarse por salvar al mundo, estropearía hasta el mejor de los días y, honestamente, no estaba muy feliz de que ella tuviera que hacerlo.

-Estaba mintiendo.-dijo con un temblor en su voz.

¿No sería genial si la vida fuera así de fácil? Tengo malas noticias, podrías mentir y todo se arreglaría...

Podía soñar.

Jess se compadeció de ella.
-Desafortunadamente, Zarek no miente y como has podido ver, no tiene tacto, es tan franco y diplomático como un largo día de verano.-Cortó las cuerdas de sus manos y las dejó caer al suelo.-¿Vas a seguir peleando conmigo?
Se acarició las muñecas doloridas.
-Escuchando lo que ha dicho, debería salir corriendo.

Bueno, por lo menos era honesta, podía agradecerle eso, metió el cuchillo en la parte trasera de sus pantalones y espero a ver por donde salía Abigail.

Abigail se quedo quieta sin saber que hacer o decir, Sundown la miraba con una fingida indiferencia sus reflejos estaban más alerta que nunca.

El hecho de que sus poderes de demonio no le hicieran someterse a ella lo decía todo, ninguno de los que había matado, incluido viejo oso, habían sido capaces de estar cara a cara contra ella mucho tiempo, sin ni siquiera pensar en dejarla inconsciente o secuestrarla.

De hecho, viejo oso ni siquiera presento batalla, ¿Porque si era tan importante no le plantó cara? ¿Porque ella no comprobó dos veces quien era antes de matarlo? ¿Como podía Jonah haber cometido ese error? Pero antes de que pudiera decir nada, el suelo bajo sus pies empezó a temblar, la fuerza fue tan grande que los tiro al suelo.

Abigail cayó con tanta fuerza que le quito la respiración y le hizo una contusión en el codo.
Joder, eso duele. Ella podría haber pasado sin esto encima de todas las cosas que le habían pasado en ese fantástico día. Levantándose, se encontró con la mirada de Sundown a través del pasillo.

-¿Eso fue un terremoto?

Era raro que pasara en Las Vegas, pero podía pasar, aunque eran muy cortos y este le había parecido demasiado largo.

-No lo se.-Él se levantó y fue a la habitación que había al otro lado del pasillo.

Deberías correr mientras esta distraído. El problema era que ella no sabía donde ir, no había ventanas ni escaleras, así que tendría que buscar una salida, sería obvio para Sundown que iría a detenerla aunque el pensamiento murió cuando el puso la televisión y escucho las noticias.

No era un terremoto, el suelo se había agrietado y abierto dejando libres a los escorpiones como en una mala película de terror, había cientos de ellos.

¿Como podía haber tantos? Ella solo había visto un puñado en toda su vida, sinceramente parecía que la tierra estaba vomitando artrópodos, se estremeció en repugnancia, Sundown dejó escapar un suspiro audible.

-Bueno, ¿esto es algo que no pensabas ver, eh? Zarek no estaba bromeando cuando mencionó las plagas, ¿porque no podían ser langostas? No, deja a Viejo Oso para inventar algo distinto.

Ella sacudió su cabeza en negación.

-No, yo no hice esto.

No era posible, tenía que haber otra razón para lo estaba pasando, una que no la señalara con el dedo, ¿puede ser que los escorpiones estuvieran aburridos? ¿O, puede que el Rey Escorpión se enfadara porque nadie le había construido un casino? Estaba dispuesta a coger cualquier excusa que la evitara sacrificarse para salvar al mundo.

-Cariño, fuiste tu la dijo que habías matado a Viejo Oso, intente negarlo, pero me corregiste y si le cortaste la cabeza, entonces hiciste esto, aceptalo.

Cambio de canal para ver a un grupo de escorpiones bajando una calle mientras la gente gritaba y se alejaba de ellos.

-Bienvenida al apocalipsis, ¿no es bonito?

Abigail se sentía enferma mientras sentía más terremotos debajo de ellos, se abrazó a si misma y se apoyo en la pared para evitar caerse.

-Parecía un Cazador Oscuro.-insistió.- Tampoco me corrigió cuando lo llame así.

Sundown arqueó una ceja.
-Tenía colmillos, ¿y que? Hay muchísimas cosas que no son Cazadores Oscuros y tienen colmillos, incluidos actores de Hollywood y niños que juegan a ser vampiros, deberías haberte fijado mejor en quien era antes de atacarlo. Santo cielo, ¿que hubiese pasado si te llegas a encontrar con un grupo disfrazado? ¿Hubieras matado a un grupo de niños inocentes?
-Claro que no, te estoy diciendo que Jonah hizo un reconocimiento de él, lo hace con todos, el hombre que mate esa noche era un Cazador Oscuro, Jonah nunca me habría autorizado a dañar cualquier otra cosa.

Sundown señalo la televisión con el mando en su mano.
-Obviamente era información falsa o simplemente mintió.

Empezó a responderle cuando el suelo se abrió, dejó su estado de rigidez mientras veía como docenas de escorpiones salían por las aberturas y se paseaban como si estuvieran en el desierto y para poner peor las cosas, estas eran mortales, escorpiones cortezas, una picadura no podría matarla, pero las de todas ellas no fallarían, las neurotoxinas en sus aguijones eran conocidas por ser fatales y ella era alérgica.

Gritando, trato de escapar de ellos, pero el suelo se movió todavía más, acercándolas más hacia ella, paralizada no podía hacer otra cosa que mirarlas con los ojos abiertos.

Voy a morir...

No había duda, iban a ir a por ella y picarla todas a la vez, todo pareció ralentizarse mientras avanzaban con movimientos indescriptibles, esos pequeños cuerpos se curvaron mientras movían sus patas más rápido, sus aguijones preparados para picarla...no podía respirar mientras escuchaba sus movimientos y sus aguijones.

Su cuerpo reacciono con expectación al dolor, estaban sobre ella, justo cuando empezaban a subir por sus pies, la levantaron del suelo y la sacudieron hasta que los escorpiones cayeron, una vez estuvieron fuera, fue lanzada hacia un hombre fuerte y musculado y llevada por la habitación como si fuera una muñeca.

Sundown cerró la puerta detrás de él y la dejo en el suelo, sin poder hablar, se quito el último escorpión que quedaba en su bota y lo piso hasta que el escorpión dejo de moverse. Cada hueso de su cuerpo grito en repulsión, era como si volvieran a estar sobre ella.

Aunque la tranquilidad le duro muy poco ya que los escorpiones estaba pasando por la puerta, ella suspiro incrédula ante su fuerza y persistencia, ¿que iban a hacer?

-¿Como pueden hacer eso?
-No les voy a preguntar ahora mismo, no esta en mi escala de importancia.

Sundown corrió a bloquear la cabina, introdujo el código en el bloqueador electrónico y después, abrió la puerta. Era un compartimento de armas, con las suficientes para abastecer una pequeña nación. Sundown cogió una escopeta de acción y un puñado de proyectiles, que puso en sus bolsillos. Ella corrió hacía él cuando los escorpiones comenzaron a entrar en la habitación por el espacio que habían hecho por debajo de la puerta.

Él cerró la puerta de la cabina y la puso detrás de él antes de que pudiera coger algún arma, con una mirada felina que era más aterradora que los propios escorpiones, comenzó a disparares. Ellos volaban en todas las dirección formando una nube, pero no los detenía, seguían viniendo en grandes cantidades.

Desesperada, Abigail miro hacía la cabina.
-¿Tienes un lanzallamas?
-Si, pero no podemos usarlo ya que la casa ardería con nosotros dentro y eso no nos haría ningún bien.

Era un problema, pero ella prefería morir quemada que morir por las picaduras de miles de escorpiones.

-¿Que hacemos ahora?
-¿Buscar una apisonadora?

Si pudiera...

-No eres gracioso.-gruño.

Abigail intentó pensar en una solución efectiva, lo primero que aprendió de niña era que los escorpiones no reaccionaban con insecticidas y aunque lo hiceran, Sundown debería tener miles si quería matarlas a todas, la única manera que ella conocía para pararlas era aplastarlas.

Si...su pie ni siquiera podría hacer un rasguño sobre esa horda de criaturas, estaría invadida y muerta en cuestión de segundos.

-Lo que necesitamos aquí, amigos, es un pollo muy grande.

Ella frunció el ceño ante su comentario extraño y el hecho de que su acento se había hecho más profundo mientras hablaba.

-¿Que estas diciendo? ¿Tienes hambre? ¿Ahora?

Él rió ante su enfado.

-No, a ellos les encanta cazar y matar escorpiones, maldita sea, no tengo un pollo o dos millones de ellos ahora mismo, ¿quien sabe? Solo espero que estas malditas cosas no se coman a mi escudero.

Sundown la saco de allí y la llevo a otro dormitorio, puso su arma en una mano mientras cerraba y bloqueaba la puerta, podían oír a los escorpiones correr al otro lado, el sonido la hizo temblar, no les costaría mucho romper esa puerta también.

-¿Vamos a morir, verdad?

Jess quería negarlo, pero ahora mismo, él tampoco podía pensar en una manera de escapar, no podían ir a más habitaciones y los escorpiones estaban rompiendo esta puerta, aunque a él no le importaba, no podía morir por sus picaduras.

Pero ella podía morir.

Y aunque no muriese, esos hijos de puta dolería muchísimo, no era algo que él estuviera esperando, miro alrededor de la habitación y sonrió cuando se le ocurrió una idea.

-Súbete a la cama.
Ella lo miro indignada.
-¿Perdona?

Jess rió por la dirección que habían tomado sus pensamientos, normalmente no le importaría, pero ahora, el sexo era lo último que cualquiera de los debería estar pensando.

-Necesitamos altura, sube a la cama.

No la espero, se tiro sobre ella, cargó su arma y le disparó al techo.

-¿Que estas haciendo?

Él no respondió mientras se guardaba el arma y usaba los proyectiles para hacer más grande el agujero del techo al estrellarlos contra el y rebotando en el suelo, no podía dejar que el techo se les viniera encima, si lo hacía en esa postura probablemente habría una parte de su anatomía que echaría de menos.

Abigail soltó un chillido mientras se deslizaba más contra él, en otro momento, él estaría encantado de tener esas curvas pegadas a su cuerpo.

Pero ahora mismo...

-Estan entrando.

Miro sobre su hombro para confirmar sus palabras.

-Bien, creo que hay bastante espacio para que pueda subirte al piso de arriba.

¿Sundown estaba tratando de salvarla? Abigail estaba confusa por sus palabras, especialmente cuando ella había estado tratando de matarlo hacía unos momentos, antes de poder contestar, bajo las armas y puso sus manos sobre sus caderas y la subió con una facilidad sorprendente, ella se apoyo en el agujero que había hecho y subió.

No fue fácil, pero finalmente pudo abrirse paso por el agujero, riendo por el triunfo fue a la puerta que estaba solo a unos pasos de ella, solo había andado unos pasos cuando escucho a Sundown peleando de nuevo con los escorpiones.

Todavía estaba atrapado.

Dejalo, merece que le llenen de picaduras la cabeza hasta que le explote. Cada parte de ella quería escucharlo gritar de dolor.
Te acaba de salvar la vida. ¿Y que? No deshacía la muerte de sus padres.
¿Pero y si decía la verdad? ¿Que si era otra persona quien los había matado? Si él moría, no podría descubrir la verdad.
El pensamiento la hizo detenerse, si Sundown no los había matado ¿quien había sido? ¿Y porque?
Todo esto era demasiado, podía sentirlo con cada instinto que ella poseía.
Nunca he sido una persona irracional. Estaba orgullosa de eso, cuando los demás entraban en pánico y se volvían locos, ella siempre estaba calmada y era racional, metódica.

Se escucharon más disparos.

Incapaz de dejarlos con los escorpiones hasta que supiera más, volvió hacía el agujero en el suelo, se agacho para poder verlo, y como había previsto, los alrededores de la cama estaban llenos de artrópodos.

-Dame tu mano.

Sundown la miro con una confusión que sería cómica si no estuvieran en tan mala situación, se inclinó y le tendió su mano.

-Alejate.-le grito.
-Puedo ayudarte.

Él le sonrió mostrando sus comillos.

-Soy un poco más grande que tu, cariño, no voy a caber por ahí.

Ella empezó a romper el suelo para hacerlo más grande, Jess levantó una ceja cuando se dio cuenta de que lo estaba haciendo, maldita fuera si estaba tratando de ayudarlo ¿quien lo había pensado? Sorprendido, guardo el arma y repitió el proceso con los proyectiles al otro lado del techo roto.

En unos minutos, el agujero era mucho más grande y los escorpiones estaban en la cama, Jess les golpeó antes de pasarle el arma a ella.

-Cubreme y subiré.

Ella cogió el arma y desapareció, maldiciendo cuando un par de escorpiones le picaron en la pierna se tiro al agujero y logró agarrarse a él con sus brazos quedando justo por encima de la cama que estaba llena de esos pequeños bichos repugnantes, movió sus piernas hasta que estuvo seguro de que no había ni un solo escorpión sobre ellas, sus brazos se flexionaron y subió por el agujero, lo había conseguido, pero su piel estaba llena de picotazos, sin contar con que su pierna estaba en llamas por culpa de los escorpiones.

Abigail estaba de cuclillas en un muro, apuntándole con el arma.

Jess la ignoro mientras se arrastraba contra la estantería que había contra la pared y la golpeo, tirándola al suelo para tapar el agujero con la esperanza de detenerlas por un tiempo.

Abigail ajusto el arma, eso si le estaba divertía la situación.

-No puedes matarme con una bala, cariño, solo me joderás.
-Puede, pero dispararte será divertido.-Ella le puso el cañon en la garganta.-Y aunque no pueda matarte, seguro que arruino tu vida social.

Él rió por su seriedad.

-Solo hay un problema con eso.
-¿Si?

Él indicó la escopeta con un movimiento de su barbilla.
-El arma no esta cargada, use la última carga abajo.

Ella abrió el arma y maldijo cuando vio que tenía razón.
-Figurate.

Si, debía, él nunca le habría dado el arma cargada, no había sido así de estupido en mucho tiempo, aún así había admirado su atrevimiento.

Jess le quito el arma e hizo una nota mental de por donde iba a salir el sol y por donde no en su casa, hombre, esperaba que Andy hubiese recordado cerrar toda la casa, si no, ella podría escaparse y él no podría hacer nada hasta el anochecer, a no ser, que le disparara, tenía todavía un par de balas en su bolsillo...

Otro terremoto llego a la casa y ella ahogó un grito de alarma.

-¿Piensas que hay más de ellos?
-¿Con nuestra suerte? Seguro.
-¿Como los detenemos?

No tenía ni idea, no para tantos como los que había, si fuera Talón, podría reducir la temperatura hasta congelarlos hasta la muerte, pero al contrario que el celta, sus poderes de Cazador Oscuro no incluían control del tiempo.

Poco después de que el pensamiento se hubiera desvanecido, toda la casa se envolvió en la oscuridad, igual de oscuro que uno de esos dias de cuando el había sido humano y estaba en la pradera, no había pasado nada igual en décadas, desde que las luces modernas habían ensombrecido el cielo nocturno.

-¿Que esta pasando?

Él ignoró su pregunta mientras se movía por la pared para asomarse por la ventana, el trueno parecía un rugido enfadado y justo después, la nieve comenzó a caer.

Jess miro lo último que esperaba ver, definitivamente esto era más sorprendente que la invasión de escorpiones.

-Esta nevando.

En Abril, en Las Vegas...
Si, el mundo estaba llegando a su fin.

Abigail no le creyó hasta que se acercó a verlo por si misma, sorprendida de ver largos copos de nieve caer del cielo, el contraste de blanco sobre negro era totalmente hermoso.
Aunque...

-Realmente he comenzado el apocalipsis.-respiro.

No había otra explicación, estas cosas solo pasaban en las películas o en las teorías del fin del mundo.

-¿Que he hecho?

Sundown puso su arma sobre su pecho como había hecho en el pasado, parecía un duro cowboy, listo y a punto para otra ronda, todo lo que necesitaba era un sombrero para parecer el perfecto cliché, pero lo que realmente le molestaba era lo sexy que estaba en esa postura aunque llevara los pantalones de pijama de conejitos psicópatas.

Me he vuelto loca...

Seguramente, el estrés de los últimos minutos la había llevado a la locura, tenía que haber sido eso, era la única manera de que ella pudiera verlo como algo más que un monstruo.

Ella tragó, su padre adoptivo le había contado que lo malo siempre era hermoso y seductivo, de otra manera, nadie caería en el, esa era la razón por la cual Artemisa había hecho a sus Cazadores Oscuros tan sexys, era la forma en la que atraían a sus víctimas antes de matarlas.

Hiciera lo que hiciera, no podía olvidar eso.

Sundown se encogió de hombros.

-Bueno, me parece que has abierto una vieja lata de gusanos y según Z, eres la única que puede cerrarla.

Ella presionó sus dedos contra sus sienes para aliviar el el dolor de cabeza que estaba empezando a tener detrás de su ojo derecho.

-Todo lo estaba haciendo era proteger a mi gente y a mi familia de ti.
-Nunca fui un problema para ti.

Abigail empezó a contestarle, pero no había movido sus labios cuando el suelo se abrió bajo sus pies y la arrastró.

Nuestra intencion no es traducir todo el libro, si no hacer terapia conjunta entre todas las fans de los Dark Hunters, y hacer la espera algo mas llevadera hasta que tengamos el nuevo libro de Retribution en nuestras manos. Por eso estamos traduciendo sus primeros capitulos. Disfrutadlos !!! 

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