-Historias Dark Hunter- Capitulo 77 por Briseida

miércoles, noviembre 09, 2011

Estaba harta, cabreada, furiosa y tenía unas ganas enormes de matar a alguien.
Suerte que para el individuo en cuestión, se encontraba a solas en la misma habitación donde llegó hace casi dos meses y medio, aunque la habitación había cambiado, no tenia cama, ni mesa ni nada, por no tener no tenía ni lámpara de la que colgara una mísera bombilla.

Aquel hombre, demonio o lo que carajos fuera la sacaba de sus casillas como nadie lo hacía, la provocaba constantemente y quería hacerlo sangrar por ello, retorcerle el cuello o mejor otra zona más concreta y dolorosa de su cuerpo.

Para colmo de males había escuchado en más de una ocasión a Aqueron discutir con Jaden y sabía que las cosas en el exterior no estaban bien, no solo porque les había escuchado discutir y pelear, si no porque en varias ocasiones había sentido un miedo atroz, un dolor comparable al día en que vio como devoraban a su hermano menor y sólo quería destrozar aquellos seres que le habían quitado todo.

Aquello significaba que estaba pasando algo entre los cazadores y como no tenía demasiado contacto con ellos el único con el que sentía tal empatía era con su tío. Sentía tanta rabia que en ocasiones la habitación se volvía más oscura, se podía respirar esa oscuridad e incluso parecía que la habitación había crecido kilómetros cuando sólo media 8metros cuadrados.

Una noche mientras dormía en la cama las sensaciones se le presentaron como un sueño, sentía la agonía el miedo y cada sensación de Kirian. Se despertó furiosa con una sed de sangre que helaba la sangre y cuando abrió los ojos la oscuridad dominaba por completo el cuarto, todo estaba hecho astillas, costaba respirar y los sonidos sonaban retardados y amortiguados, era como si la oscuridad hubiese cobrado viva y lo más asombroso es que ella podía ver atreves de esa oscuridad como si fuera de día, es más se sentía cómoda y asombrada. Hasta que escuchó la voz de Jaden amortiguada por esa oscuridad.

- Si no te calmas, vas hacer algo irreparable Brisa. Cálmate. Tienes que aprender a controlar tu poder - aquello no era una sugerencia, era una orden y tal como se encontraba Briseida no quería escuchar órdenes.

- Quiero salir de aquí… ya – su voz era espesa pero el tono era exigente. – Me necesitan, está pasando algo y yo estoy aquí encerrada como… como un maldito perro. –

- Briseida, no puedo dejar que te vayas… aún, tienes que aprender a controlar tu poder. De ti depende que sea lo antes posible o que tardes una eternidad. Bloquea tus otros poderes, de esa forma no interferirá lo que sientas, más adelante podrás combinarlo y entonces no dejaras mis habitaciones como si hubiera pasado el huracán Carter.

Apareció detrás de ella y con toda la intención posó las manos en la cintura de Briseida y las subió lentamente hacia los hombros, haciendo que sintiera el calor y la caricia concienzudamente por el lugar donde pasaba la yema de los dedos y dejaba reposar la palma de la mano. Para que dejase de sentir por los de más y le sintiera sólo a él. Masajeó la zona del cuello y los hombros, poco a poco se inclino y pego sus labios en el hueco del cuello y el hombro, la sintió tensarse y sus labios se abrieron en una sonrisa comedida que iba subiendo hacia el lóbulo de su oreja.
- Relájate – Sabía que estaba teniendo éxito, la oscuridad de la habitación se estaba debilitando y ya podía ver las paredes que componían el cuarto. – Muy bien, así. – apretó con los labios sobre el lóbulo dejando que el calor le atravesara aquella zona y no la dio tiempo a reacción, la giró con rapidez.

Escuchó el jadeo y por un segundo interminable la miró a los ojos, eran completamente negros pero la confusión, la excitación y todas las demás sensaciones se reflejaban con claridad ahí… Por los Dioses, como le gustaba aquello de ella, era incapaz de ocultar o mentirle, por mucho que lo intentase, siempre que la miraba veía la verdad y aquello le complacía enormemente. Era más suya de lo que ella creía.

Estaba a punto de apartarlo, pero sintió el calor de sus labios desplazarse por el lóbulo, la sensación le recorrió todo el cuerpo hasta el estomago y más abajo, sentía como la sangre le corría más a prisa y lo que iba ser un gruñido de protesta o molestia, sonó como un gemido placentero y suplicante. De repente se vio cara a cara, vio esa sonrisa que le hacía temblar las piernas y luego ya no discernió con lo que pasaba por su mente pues Jaden se inclinó y la besó de un modo tan posesivo y excitante que no la dejaba pensar, ni respirar ni nada que no fuera sentir su cuerpo sobre el de ella y el calor de sus labios, la forma de tocarla, de posar los largos dedos por su lumbar mientras con la otro mano seguía el contorno de su cintura hasta casi tocar uno de sus pechos.

Iba a perder el control si seguía tocándola de aquella manera y más aún al ver que Briseda no se apartaba, que se abandonaba a él, de un modo que con seguridad ella no entendía. Pero ya le haría entender, mas adelante cuando todo aquello pasara iba ser concienzudo con ello y dejaría de jugar al gato y al ratón.

Se apartó despacio de ella, sonrió al ver que Briseida había cerrado los ojos y estaba quieta con los brazos por encima de su cuello y una de las manos enredada en el cabello. Aquello lleno por dentro de una sensación que creía muerta hace mucho. Suspiró con pesar y se acercó nuevamente para darle un fraternal beso en la frente y separarse poco a poco. Cuando la vio parpadear confusa y fruncir el ceño mirándolo con esos ojos azules espectaculares no pudo evitar el ampliar su sonrisa.

- Ya te calmaste - Metió los dedos por sus rizos castaños y masajeó su nuca mientras el mismo se daba tiempo para calmarse.

En cuanto se dio cuenta se apartó y carraspeo. Sentía como se ponía roja por momentos. Por todos los dioses había perdido el control y ni si quiera se había dado cuento de ello. Agachó la cabeza como si estuviera buscando algo y de esa manera se pudiera recomponer.

- Toda la culpa de esto la tienes tú! – Tuvo el descaro de apuntarle al pecho y clavarle el índice en el de forma hiriente – Sí, tú. Mis compañeros agonizan, ¡¡Mi familiar, mi tío!! Al que acabo de conocer. ¡¡Y tú, desgraciado no me dejas salir de aquí!!.-

Jaden enarcó una deja con sorpresa, había pasado del estado más encantador y sensual al más fiero y sensual. Aún tenía ganas de tumbarla en el suelo y volver a dejarle el semblante anterior.

- Eres tú – La cogió el dedo para que dejara de tratar de apuñalarlo con el. – la que tiene un poder que no controla.- Tiro con fuerza de la mano hacia abajo. - ¿Quieres convertir allí por donde pases en la zona cero? Porque eso exactamente es lo que va a ocurrir. Hasta que no aprendas a controlarlo no podrás ayudar a tus compañeros.


Y así es como fueron pasando los días, encerrada en el cuarto sin otra cosa que hacer que no fuera el convocar sombras, zarcillos que parecían sacados de alguna novela de Howard Phillips Lovecraft .
Lo que peor llevaba eran las ocasiones en que Jaden trataba de sacarla de sus casillas y muy a su pesar lo conseguía, porque eso le hacía perder el control y todos los objetos de la habitación terminaban hechos trizas o estampados de tal manera en la pared que se volvían inservibles.

Tanta era la tensión que la mayoría de las veces ni se hablaban, Jaden trataba que se concentrara en hacer y ella obedecía hasta que le preguntaba cuándo iba poder salir de allí y ayudar con lo que fuera estuviera pasando.

Para Jaden tampoco era una cosa fácil, y en ocasiones terminaba igual o más cabreado que ella, dejó de traerle cama en el que dormir, libros que poder leer o cualquier cosa que se pudiera lanzar.
Aunque decir verdad no le hacía falta por que una vez terminaban el entrenamiento y comenzaba a preguntarle por las cosas que pasaban a afuera, terminaba por los aires o estampado contra la pared.

Cuando ya se hizo patente que controlaba el poder y lo sacaba sólo y exclusivamente cuando ella quería le explico lo extenso que podía ser y que con el tiempo podría hacer varias cosas.

- Ya casi no te queda nada Brisa. Muy bien, pero quiero que entiendas que si los dioses temían a tu padre es porque ha llegado hacer desaparecer a ejércitos enteros, los hizo desaparecer en el abismo y ese lugar es el infierno, porque es la nada, de igual manera puedes hacer aparecer cosas, siempre que sepas que están ahí y sepas como volver, es un poder peligroso y espero que jamás llegues a utilizarlo, eso podría llegar a cambiarte.

- Me parece que exageras, no creo que llegue a nivel de mi padre y además te recuerdo que soy medio humana –

- No te subestimes, ya iras probando cosas nuevas, y aunque te deje salir Briseida, vendrás y seguirás entrenando -

- ¿Por qué no puedes pedírmelo? Siempre sueltas todo como si esperases obediencia inmediata, y sinceramente me tienes harta. –

Jaden no hizo caso a lo que dijo y sonrió. – Un par de semanas más Briseida y podrás probar ese poder nuevo con quien quieras. Cuídate de que no haya humanos delante y todo marchara bien.

Con esto salió del cuarto y suspiro, esperaba no equivocarse respecto al control de aquel poder, porque si no iba a tener que matarla, y no le hacía ninguna gracia

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